EL BOSQUE DE LOS MENTIROSOS (UN PEDAZO DE NOVELA QUE NADIE LEE) 1.10
Tobe a los quince años había
tenido un novio, su primer amor, su guía erótico. Durante cuatro años fueron
felices: soñando, hablando y orando a Dios por toda Dinamarca. Había pasado una
década desde entonces y quería olvidarse de él, no le perdonaba que se hubiera
suicidado y menos que le hubiera dejado una carta de despedida. Allí le explicó
que hacía ese acto para enfrentarse al mal, que al ser una parte de Dios, él lo
protegería en los infiernos; que eliminando a Belcebú, el reino de Dios
llegaría. Escribió que había hallado la debilidad de Satanás, pero que sólo en el
Averno podría enfrentarse a él. Que ella comprendería cuando el reino de los
cielos se instara en la Tierra. Tobe
no fue al funeral, dejó de creen en teologías cercanas y se alejó de aquellos
amigos que pertenecía a la secta de la Sagrada Religión Circular, del cual su
novio fue un líder, se alejó tanto de las cosas que un día de marzo llegó al
aeropuerto de Osaka para estudiar japonés, administración y turismo; y así
olvidar ciertos predicados.
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