EL BOSQUE DE LOS MENTIROSOS (UN PEDAZO DE NOVELA QUE NADIE LEE) 1.8
María José tuvo muchos clientes,
su consultorio quedaba en una zona de fácil acceso, además que, de una u otra
manera, siempre trataba de acomodarse a los horarios de ellos. Ella tenía un
don pedagógico que lo descubrió cuando le explicaba a alguien por qué tenía que
hacer tal o cual procedimiento, por qué en lugar de seguir rellenado sus muelas
con una resina, era preferible realizar una corona o en qué consistía un
tratamiento de conducto. A veces veía a Rosa
Alejandra atender a sus pacientes y en verdad no se explicaba cómo la
apreciaban, se le veía déspota, torpe; con una belleza atraía y apaciguaba los
comentarios, porque casi siempre tenía a hombres por clientes. En cambio a María José, cada vez se le acercaban
más las mujeres, no sólo para que les hiciera una limpieza bucal, sino que en
una que otra ocasión para plantearle la posibilidad de una cita, de un posible
encuentro entre dos. Esta situación la hacía verse en espejos y buscar entre su
cuerpo sin gracias, con grandes senos y de tamaño corporal más bien pequeño,
algunos rasgos que pudieran crear confusiones en entre su clientela femenina.
Comentarios
Publicar un comentario